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Por Pablo MolinaPublicado 8 de octubre de 20266 min

Qué le pasa a la batería de un teléfono viejo enchufado 24/7

Reutilizar un Android del cajón como cámara tiene letra chica, y es la batería. Qué medimos, y qué conviene revisar antes de dejarlo en una mesa de luz.

Reutilizar el Android que quedó en el cajón es una buena idea por todos lados menos uno: ese teléfono va a quedar enchufado día y noche, casi siempre en la mesa de luz de alguien que duerme. Y su batería tiene varios años y cientos de ciclos de carga encima.

No es un detalle menor. Es la parte de la idea que hay que mirar antes de montar nada.

No es el trabajo lo que castiga la batería

Lo primero que casi todos suponen es que correr una cámara con detección todo el día va a freír el teléfono. Medimos eso y no es lo que pasa.

Con la habitación vacía —que es la mayor parte del día— el trabajo de vigilar ocupa alrededor del 1% de un núcleo. Con una persona en cuadro sube, pero sigue siendo una fracción de lo que gasta un juego o una videollamada.

Las temperaturas que medimos en un Galaxy S20+ funcionando así:

  • 20-23 °C durante una noche entera de vigilancia, en una habitación fresca
  • 29-30 °C velando las 24 horas en una oficina, enchufado todo el tiempo

Nuestro umbral de aviso está en 45 °C, o sea que en clima templado sobra margen. Pero ese margen se lo come el ambiente, no la app: con 30 °C en la habitación —un verano normal en buena parte de América Latina— el mismo teléfono va a vivir bastante más arriba, del orden de 38 a 42 °C. Eso último es una expectativa, no una medición: vamos a publicar el dato cuando tengamos una casa en clima cálido.

Lo que sí la castiga: estar llena, todo el tiempo

Hay un número de nuestras mediciones que dice más que la temperatura: el teléfono de prueba vive en 100% de carga, estado "cargada completa", de forma permanente. No baja nunca.

Una batería de litio envejece más rápido cuanto más tiempo pasa cerca del 100%, y más rápido todavía si además está tibia. Las dos cosas juntas son exactamente el escenario de un teléfono usado como cámara. Dicho de otro modo: el uso normal de un teléfono, que baja al 20 y vuelve a subir, es más benigno que dejarlo enchufado sin usarlo.

Cuando una celda vieja se degrada, uno de sus modos de falla conocidos es generar gas y hincharse. Se ve a simple vista: el teléfono deja de ser plano.

Cómo revisarla, en treinta segundos

Antes de dejar el teléfono en su lugar, apoyalo boca arriba sobre una mesa plana y miralo de costado, a la altura de los ojos.

  • Si se hamaca cuando empujás una esquina, la tapa está abombada.
  • Si aparece una ranura entre la pantalla y el marco, la batería está empujando desde adentro.
  • Si la tapa trasera se está separando sola.
  • Si un borde de la pantalla se ve levantado respecto del otro.

Cualquiera de esas señales significa lo mismo: ese teléfono no va a la mesa de luz de nadie. No lo sigas cargando, no lo aprietes para comprobar, no lo perfores, y no lo tires a la basura común — llevalo a un punto de reciclaje de electrónicos.

Si hoy está sano, vale volver a apoyarlo en la mesa cada dos o tres meses. Un teléfono que nadie levanta nunca es un teléfono que nadie mira nunca.

Los tres ajustes que sí cambian algo

  • Activá el límite de carga del fabricante. Samsung lo llama "Proteger batería" y deja la carga en 85%. Varias marcas tienen algo equivalente con otro nombre, en el menú de batería. Es la única medida que ataca la causa: si nunca llega al 100%, no pasa los meses ahí.
  • Dejalo respirar. Superficie dura y ventilada: nada de almohada, sábana, cajón ni pila de libros encima. Sacale la funda gruesa si tiene. Lejos del sol directo y de una estufa.
  • Cable y cargador decentes. El original, o uno de marca conocida. Un cargador barato que se calienta suma calor justo donde no conviene.

Y uno más, que es lo correcto y lo que menos se cumple: el mejor teléfono para esto es uno con la batería sana o recién reemplazada. Cambiar la batería de un modelo viejo cuesta una fracción de una cámara y saca el problema entero de la ecuación.

Cuándo el teléfono del cajón directamente no sirve

Hay casos en los que la respuesta es no, y conviene decirlo antes que después:

  • Ya está hinchado, deformado o la tapa no cierra.
  • Se apaga solo con carga disponible, o se calienta de más simplemente cargando.
  • Le pusieron una batería de reemplazo de origen dudoso.
  • Va a quedar en una habitación calurosa y sin ventilación, sin límite de carga posible.

En cualquiera de esos casos, un teléfono un poco más nuevo del cajón de otro familiar es mejor idea que insistir con ese.

Lo que hacemos nosotros

Velia convierte un Android que ya tenés en una ayuda de cuidado con IA que corre en el propio teléfono y genera avisos de mejor esfuerzo. Es decir: somos los que te proponemos dejar un teléfono viejo enchufado. Por eso la batería, el calor, la ventilación y las revisiones periódicas forman parte de una instalación responsable.

Lo pedimos al final de la instalación, justo cuando vas a dejar el teléfono en su lugar: mirá la batería, apoyalo en una mesa plana, y activá el límite de carga si tu marca lo tiene. No bloquea nada — es un aviso, y queda registrado que se hizo.

Y lo seguimos mirando. El teléfono que vela lee su propia temperatura cada minuto y la app la muestra, junto con cuántos minutos estuvo caliente. Si un teléfono lleva horas por encima del umbral, eso se dice, en vez de dejarlo pasar.

Ya que hablamos de la mesa de luz, hay algo más que decimos igual de fuerte: de noche, con la luz apagada, la app no ve nada. Lo medimos, lo publicamos, y la app lo avisa cuando está pasando.

Conocé si Velia encaja en tu casa

Revisá cómo funciona este caso de uso, sus límites y qué necesitás antes de instalar la app.

Ver cómo reutilizar un Android viejo

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